sábado, 8 de noviembre de 2008

La teoría de las desgracias

Seguimos tocando esa noble disciplina de la probabilidad y estadística. En esta ocasión, con una teoría que yo denomino de las desgracias. Muchas de estas teorías siempre vienen a demostrar algo parecido: los asombros de la gente ante las "casualidades" de la vida no son tan asombros, todo es más fácil de que ocurra, hombre. En esta ocasión, imaginemos (y digo imaginemos, no son probabilidades reales) que tenemos 1 probabilidad entre 600 de que nos caiga una maceta en la cabeza por la calle una mañana de un día lluvioso. También poseemos 1 probabilidad entre 300 de que nos lastimemos en el baño esa misma mañana, y 1 entre 400 de que un coche te atropelle, y 1 entre 350 de que una bicicleta te embista, y 1 entre 500 de morir de un ataque al corazón, y 1 entre 1500 de morir en un atentado o explosión terrorista, y 1 entre...y 1 entre...y 1 entre... y 1 entre... y 1 entre... y 1 entre... y 1 entre... todo dentro de esa misma mañana.
¿Qué dicen estos datos a nuestros sentidos matemáticos? Caramba, pues que cuando nos ocurre alguna desgracia similar, como por ejemplo una persona que diga: "Esta mañana iba por la calle tan tranquilo y me cayó una maceta en la cabeza desde un primero, menos mal que ya estoy mejor, es increíble la casualidad, un metro más a la derecha y jamás me caería esa maceta, pues fue la única que cayó en toda la ciudad". ¿Casualidad? ¿Y no será que entre tantas posibilidades de desgracias distintas, tanta diversidad, no hay más remedio de que casi nos toque una? Y digo casi porque en esta ocasión sí que es más difícil que ocurra una desgracia a que no ocurra, pero vamos, que si ocurre, tampoco es de extrañar, hay miles y miles de desgracias distintas, si sumamos todas las probabilidades ridículas de cada una, formaremos una probabilidad mayor y con más empaque, la "probabilidad de que ocurra una desgracia, cualquiera que sea ésta". Con lo que parece que ya no es tan difícil que nos ocurra una desgracia. Curioso también.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Digamos que entre tanta desgracia junta, las probabilidades van aumentando. Las macetas a veces caen, así que a alguien le tiene que tocar, y en el conjunto de una población, esas cosas pasan.
También me hace pensar esto en una cosa: si la probabilidad de que te ocurra una desgracia X un día es, pongamos, del 0,01%, quiere decir que tu esperanza matemática es que te ocurra una vez en 10.000 días, o sea, unos 28 años. Por lo tanto, una persona más o menos joven tendría que tener algo de miedo. De hecho, el que sólo duremos 80-100 años nos limita las desgracias que nos pueden pasar, ya que, poniendo por caso que la probabilidad de morir un día por lluvia de meteorítos fuera una entre diez millones, teniendo una esperanza de vida de cien millones de años sería un suceso casi seguro.
Lo que estaría bien es, en base a la tabla de probabilidades de morir que colgó Aprush el mes pasado, saber cuánto tiempo tendríamos que vivir para tener un 99% de probabilidades de que nos pasara cada cosa.

aprush dijo...

Muy buen comentario y perspectiva. Esa es una de las deducciones de la gente inteligente. Una persona joven y sana, de unos 14 años de edad, si llega a los 90, lo más normal es que le ocurra alguna desgracia.