jueves 6 de noviembre de 2008

Probabilidad condicionada: el gran engaño

En bastantes ocasiones, leemos noticias en la prensa que nos impactan, como por ejemplo:

"Un padre y su hijo mueren en un parque de Oviedo con pocos minutos de diferencia"

El padre se desvaneció y falleció, el hijo llamó al 112 y en mitad de la conversación también se desplomó, consumándose su muerte. Hoy por ejemplo, salía en un famoso diario:

"Una mujer muere en el hockey ¡como su madre 22 años antes!"


En 1986, la madre de la mujer había muerto de un infarto en un partido de hockey de los Blackhawks, y recientemente la mujer también falleció viendo a los Blackhawks, en las mismas circunstancias.

¿Qué conclusiones matemáticas podríamos sacar? La gente que desconoce la probabilidad, estadística, matemáticas y materias similares se queda siempre un poco descolocada con noticias de este tipo. Estas personas afirman que la probabilidad de que ocurran sucesos tan carambolescos es ínfima, les parece increíble y, en ocasiones, casi imposible. ¿Realmente existe una probabilidad tan baja de que ocurran sucesos de estas características? Aquí entraríamos en la probabilidad condicionada, que es la probabilidad de que ocurra un evento A, sabiendo que también sucede otro evento B. En la noticia del primer ejemplo, cuando el hijo llamaba al 112 pudo comenzar a sentirse mal por saber que su padre había fallecido, acabando muriendo también. La muerte del padre influyó en la suya. En la noticia del segundo ejemplo, la hija pudo comenzar a ponerse nerviosa recordando el fatídico partido de los Blackhawks en el que perdió a su madre, haciendo latir más su corazón, poniendose cada vez más nerviosa, ya que se encontraba en idénticas circunstancias a las de su madre en 1986, hasta terminar por morir ella también. La muerte de su madre y cómo se produjo influyó en la suya también. Realmente, las probabilidades de que ocurran sucesos así son bastantes más altas de lo que pensamos, pues se ven condicionadas por otros sucesos. Esto explicaría, por ejemplo, por qué no es posible adivinar el futuro. Incluso el hecho de intentar adivinar el futuro podría modificar ese mismo futuro. Es lo que yo llamo el gran engaño que la gente experimenta ante la probabilidad condicionada. En el día a día, esta teoría explicaría también, por ejemplo, detalles de partidos de fútbol. Un equipo realiza una sustitución, en la que entra al campo un jugador X. Este jugador, a pocos minutos de entrar marca gol. En el siguiente partido, el entrenador vuelve a sacar al jugador X al terreno de juego, marcando gol a los pocos minutos también. Esto se repite durante bastantes partidos, aferrándose el entrenador a ese cambio para conseguir goles. ¿Realmente ese jugador está en racha? ¿O no será más bien que los rivales son psicológicamente fusilados por una repetición tras otra del mismo hecho? En el 4º o 5º partido, los rivales temblarán cada vez que se produzca ese cambio, poniéndose más nerviosos, defendiendo peor, de ahí el gol del jugador X. Esto también explicaría goles milagrosos en el minuto 94, 95...son minutos en los que los rivales tienen mucho miedo, tiemblan, se sienten atemorizados por ese posible gol, comenzando a jugar peor, a defender peor...de ahí ese gol en el 95. "¡Madre mía, la probabilidad de un gol en el minuto 95 es ínfima y lo han vuelto a hacer!" - comenta la gente. Tal vez no sea tan ínfima.

Esta teoría explica muchos hechos cotidianos y me parece interesante.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante entrada, aquí entran en juego algunos conceptos matemáticos. Para empezar, estos eventos como el de la hija que murió viendo a su equipo como su madre, están en efecto condicionados por el pasado. Como dice Aprush, es más probable que te dé un infarto viendo un partido si sabes que ha ocurrido eso. Es un agravante más; es más, igual la señora esta durante estos años ha tenido dos lipotimias pero al no haber pasado a mayores, nadie se fijó. Es lo que se podría llamar un suceso "con memoria"; es decir, el suceso A (muerte de la madre) aumenta la probabilidad de un suceso B. El caso de lanzar una moneda repetidas veces es un suceso "sin memoria", donde la probabilidad condicionada no da ninguna información para nuevos sucesos.
Pero supongamos ahora que alguien dice que no, que la muerte de la madre no influyó en la hija. Que no se puede demostrar eso. Aún así, la esperanza matemática de sucesos como este no es pequeña. Es cierto que el que dos familiares mueran en el mismo lugar o evento es muy improbable, pero en un país o región hay millones de familias, por lo que la esperanza matemática no es pequeña. Seguramente muchos padres e hijos compartieron el mismo árbol, el mismo retrete, chocaron en la misma curva de una carretera, etc. Pero este suceso del partido de hockey llamó la atención de los medios de comunicación.
Por lo tanto, lo que yo pienso de esta noticia es que es una mera anécdota, más que un suceso sorprendente por improbable.